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lunes, 13 de febrero de 2012

Pequeños consejos para el mantenimiento de tu vehículo



Si tu auto tiene ya algunos años y has dejado de hacer las revisiones correspondientes a la compra de tu auto, esto no significa que debas despreocuparte indefinidamente. Seguir una rutina de mantenimiento hará que tu automóvil dure muchos años más.

Hazle un chequeo al aceite todas las semanas, o como mínimo cada dos. Los motores funcionan a temperaturas extremadamente altas y algunos modelos gastarán aceite de motor de una manera alarmante. Circular con un auto sin una gota de aceite, no es lo más aconsejable si quieres conservar el vehículo. Esto dañará el motor hasta dejarlo fuera de juego. Si esto ocurre, tendrás que comprar otro motor o pensar en otro auto. Ambas alternativas son costosas, por lo que este primer mantenimiento, aparte de ser simple, es fundamental.

Cambia el aceite cada 5000 kilómetros aproximadamente. Después de conducir un cierto tiempo, el aceite se ensucia y enturbia. Manteniendo el aceite a un nivel aceptable de pureza, reduce las impurezas en el motor. Aprovecha cada cambio de aceite para cambiar también la correa del ventilador. De esta manera será fácil de recordar que debes hacer ambas cosas.

El anticongelante debería ser cambiado todos los años. Lo ideal sería llevar el auto a un sitio profesional para que vaciaran el sistema de refrigeración y reemplazar los tanques con el nuevo refrigerante. Esto ayudará a mantener el radiador libre de fugas.

El líquido de la transmisión debería ser revisado regularmente. El fluido debería ser cambiado cada 60.000 Kilómetros más o menos.

Una cosa que se debe hacer de vez en cuando y de forma casi instintiva, es ver si el auto tiene fugas. Si tienes garaje, observa si en el suelo hay algún liquido reciente, y si lo tienes en la callo, observa dentro de lo posible si hay manchas. Si ves algo, toma nota del color del fluido y lleva el auto a un taller cuanto antes. El fluido de transmisión suele ser rosado, el anticongelante verde, el aceite marrón claro, y el líquido de los frenos es rojizo. Esto puede variar un poco, aunque suele ser de esta manera. Sabiendo el fluido que se está derramando, puedes ayudar al taller a determinar cual es el problema.


Para mantener tu sistema de aire acondicionado funcionando bien, ponlo en marcha una vez al mes, incluso en invierno. Lo mismo ocurre con la calefacción. Debería ponerse ocasionalmente en verano para un mantenimiento adecuado.

Cada cierto tiempo, y sobre todo si tienes un viaje en perspectiva, comprueba los frenos dando un frenazo un poco brusco para ver como reaccionan. Este simple elemento salva vidas por lo que deben estar siempre al cien por cien. Lo mismo ocurre con los neumáticos. Los neumáticos deberían ser cambiados cada 12.000 kilómetros aproximadamente. Haz una inspección visual cada dos meses y busca imperfecciones o algo que se salga de lo común.

Presta atención a tu batería. Si ves que se están formando capas de un material blanco en los terminales, límpialos con un cepillo y agua con bicarbonato de sodio. En el plano estético, no es mala idea darle una capa de cera dos o tres veces al año para mantenerlo libre de óxido.

Con estas simples indicaciones, tu auto aguantará algún tiempo más sin darte un disgusto o susto.

sábado, 22 de octubre de 2011

Mantenimiento preventivo del auto en nieve

Los cambios de clima no solo te afectan a ti, también lo hacen con el auto. En regiones donde el frío es intenso, no soñarías con salir en camiseta de manga corta si la temperatura es muy baja, incluso bajando de cero. No esperes que tu auto funcione correctamente si no haces un mantenimiento preventivo en invierno para protegerlo del frío.

Aceite del motor en invierno

El aceite en el motor cambia dependiendo del lo caliente o frío que esté el motor. Las temperaturas externas influenciarán la temperatura interna del motor, por lo que te tienes que asegurar que estás usando el aceite adecuado para las condiciones actuales. Durante los meses de invierno, si vives en un sitio donde se suele bajar de cero, te puede interesar cambiar a un aceite más fino, es decir, menos viscoso. Siempre puedes consultar el manual del vehiculo para ver lo que aconseja, o consultar la marca de tu auto en Internet para ver que te conviene, pero encuentra el aceite adecuado para cada circunstancia.

Refrigerador del motor

El refrigerante del motor no solo está pensado para prevenir que el motor del auto se recaliente, sino que también es responsable de proteger el motor contra la corrosión. Antes de que el tiempo se vuelva demasiado frío, usa un buen refrigerante para proteger tu motor, a poder ser que contenga refrigerante etileno glicol.

Todo vehículo necesita un cierto promedio de refrigerante y agua, y el manual de vehículo o tu mecánico habitual te pueden explicar lo que tú motor necesita. Para muchos autos, un buen promedio para la época de frio es un 60 % de refrigerante y un 40 % de agua. Ajustando este promedio es un importante paso para preparar tu auto para el frío, por lo que si necesitas ayuda, no dudes en solicitarla a alguien con experiencia.

El invierno y capacidad de la batería

Al arranque del motor le cuesta más en invierno, y si eso fuera poco, la capacidad de la batería se ve reducida también bajo circunstancias de un tiempo adverso. Una cuidadosa inspección de la batería, cables, terminales y fluido, te asegurará que tu coche está preparado para el invierno.

Es interesante comprobar los cables de la batería en busca de fisuras o roturas. Los terminales deberían encajar adecuadamente sin hacer perder el contacto. El fluido se puede comprobar levantando las tapas en la parte superior y verificando el nivel. Si está bajo, habrá que llenarlo con agua destilada. Mientras que estás inspeccionando la batería, busca la fecha de fabricación ya que te puede dar una pista de cuando empieza a perder carga. Puede que te interese comprar una nueva.

¿Neumáticos en nieve?

Cuando se trata de conducir en condiciones duras durante temporada de nevada, y dependiendo de donde nos encontremos, los neumáticos tendrán que enfrentarse a nieve, hielo y superficies poco usuales. Conducir en la nieve puede ser difícil y peligroso, aunque eso no nos quita de tener que coger el coche para nuestras actividades normales.

Montar los neumáticos correctos en tu auto, o el vehículo que tengas, puede darte una gran ventaja cuando conduces en la nieve. Muchos fabricantes de autos y neumáticos aconsejan cambiar las cuatro ruedas a unas especiales de invierno. Si no cambias las cuatro, la diferencia entre ellas puede traer problemas. Debemos también verificar que llevamos las cadenas en caso de emergencia, y que realmente son válidas para nuestro auto.

Congelación en partes del vehículo

Los cierres de las puertas, las ventanillas eléctricas y otros dispositivos de tu auto pueden congelarse con las bajas temperaturas, e incluso se puede romper la llave si tratas de forzarlo para abrir una puerta. El método de toda la vida es usar agua caliente, pero si no estás en casa y no tienes agua caliente disponible, habrá que usar productos alternativos. En gasolineras o supermercados podremos encontrar este tipo de productos anticongelantes y no es mala idea tenerlos a mano en el maletero.

Kit de emergencia

Si no tienes un kit de emergencia, considera juntar algunos accesorios básicos y ponerlos en el maletero. También asegúrate de que tienes en condiciones, las herramientas necesarias para hacer un cambio de rueda de emergencia. Algunos objetos que te serán de utilidad en tu kit de emergencia, pueden ser:

Linterna
Mantas
Una radio
Aceite de motor
Refrigerante
Anticongelante

Cuando te tomas el tiempo para hacer un mantenimiento preventivo del auto para un próximo invierno, no solo evitarás posibles problemas, sino que te sentirás más cómodo conduciendo en situaciones de clima adverso. Se puede tornar en algo muy incómodo y en dificultades, por lo que tómate tu tiempo para hacer de tu auto un lugar fiable y seguro.



jueves, 13 de octubre de 2011

Lo que debería llevar tu auto en caso de emergencia

¿Has estado alguna vez en un escenario con el que se describe a continuación? Son las 2 de la mañana y estás conduciendo por una solitaria carretera oscura y desolada. De repente notas que algo va mal. Controlar el vehículo se hace más difícil y estacionas el auto a un lado de la carretera. Echando un vistazo en el exterior, puedes ver que el neumático derecho está pinchado y debes cambiar la rueda, pero el problema es que ya estás circulando con la rueda de repuesto.

Esperemos que esto no  te haya ocurrido nunca y que no te ocurra en el futuro, pero en una situación similar tendrás suerte de tener un teléfono móvil y el número de asistencia en carretera. Si hay cobertura, la ayuda vendrá rápidamente. Si no tienes las cosas anteriormente mencionadas, te encontrarás en el dilema de tener que agitar los brazos a los motorizados y autos que pasen, o pasar la noche en la solitaria carretera. Esto se puede evitar si tenemos un kit de emergencia en el maletero de nuestro auto.

Cuando estamos viajando, sobre todo en largas distancias, uno de estos kit puede marcar la diferencia entre ponernos en marcha de nuevo o quedarnos parados hasta recibir ayuda. Incluso podemos preparar nosotros mismos uno de estos kits de emergencia. Todos los automóviles deberían tener los accesorios de emergencia que nos pueden ayudar en carretera, aunque la mayoría no dispone de estos kit o solo tiene parte de sus elementos.
Puedes comprar el kit por partes aunque venden algunos ya preparados. Si no tienes un kit car o kit de emergencia para tu auto, te damos algunos elementos básicos para que empieces a prepararte y para tenerlo siempre contigo en el maletero:

Un juego de cables con sus respectivas pinzas y de una longitud de al menos 3 metros para recargar al batería si hiciera falta.
Una lata de aceite de motor.
Al menos 1 litro de anticongelante.
Un botiquín de primeros auxilios (first aid kit). Debe incluir vendas, tiritas, tijeras, aspirinas, antiséptico, etc.
Una linterna y pilas de recambio.
Herramientas variadas aparte de la que vienen con el coche para cambiar la rueda, como pueden ser destornilladores de varios tipos, alicates, etc.
Una manta.
Fusibles de sobra.
Agua destilada para la batería.
Bolígrafo y papel.
Estos son algunas cosas básicas que podemos incluir en un típico kit, aunque como habrás podido comprobar las posibilidades son muchas y podemos personalizar nuestro kit según queramos o nos aconsejen. Antes de tener que utilizar tu kit de emergencia, tómate algún tiempo para familiarizarte con las cosas que vayas añadiendo y como usarlas apropiadamente.


Desafortunadamente, no hay una única herramienta que solucione todas las emergencias, pero con un poco de planificación y manteniendo nuestro kit al día, podemos salir de un apuro.